77 grados Kelvin Básicamente cuenta la historia del prota, que conoce a una chica de una «clase social inferior» y se mete en líos e investigaciones para ayudarla. Todo esto rodeado de un ambiente futurista que le da otra frescura a la historia.
La manera en que el autor nos describe los avances técnicos y la evolución de la sociedad me ha gustado bastante, ya que me ha recordado a los libros de Julio Verne, donde hablaba de aparatos hoy imposibles, pero que ciertamente se han hecho realidad.
Yo le hubiera puesto algo más de acción, ya que la poca que hay en el libro, es rápida y te engancha, aunque como digo, es escasa.
Me ha enganchado e interesado a la par que entretenido. No pasará a entrar en mi Top Ten de libros, pero me ha gustado.
Pero esto solo es una opinión…y tú qué opinas??

Sinopsis:
D.H. despierta en una habitación de hospital desconocida. Sospecha que convalece de una nueva operación o que va a comenzar otra absurda terapia de rehabilitación. Protesta porque sabe que su tetraplejia es incurable, por mucho que se nieguen todos a admitirlo.
Lo que el equipo médico va a decirle le parecerá una broma pesada: ha pasado más de un siglo encerrado en un tanque de nitrógeno líquido, el tiempo suficiente para que la ciencia sea capaz de curarlo.
Aun consternado por verse lejos de sus seres queridos, le urge saber cómo y por qué ha llegado hasta allí. Apenas tendrá tiempo para reflexionar, pues lo que descubrirá a cada paso le dejará alucinado.
Esa avanzada civilización ha logrado descifrar las comunicaciones del sistema nervioso, el contenido de los impulsos eléctricos orquestados desde el cerebro. Han aparecido en el mercado revolucionarios dispositivos capaces de integrarse con funciones sensoriales como la vista o el oído. Mediante minúsculos implantes, las personas pueden ver vídeos superpuestos en su campo visual, navegar por internet, escuchar o emitir sonidos, comunicarse sin aparatos.
Sin embargo, no tardará en revelársele una realidad muy diferente. La adicción de unos al mundo virtual, la marginación que sufren los que rehúsan la nueva tecnología, o el control absoluto del estado sobre la red de ciudadanos condicionarán su nueva existencia.

